Hablar de más, echar de menos

Las cosas claras y el chocolate espeso, pero bien, las cosas se espesan con los problemas y el chocolate, con leche se aclara. También dicen que del dicho al hecho hay un trecho, ¡qué cierto! La facilidad para la palabra resulta asombrosa en algunas personas, que posteriormente, con descaro todo lo desmienten. Es inevitable no acordarse de quien hace promesas con palabras y pone de barrera la distancia.

Su melena oscura y sus ojos claros, es preciosa, pero muy miedosa. Critica a las espaldas y miente a la cara, personalidad nula, sin duda. Mis ganas de verla, besarla y acariciarla, pero sobre todo mis ganas de decirle que la quiero. No obstante, el amor no correspondido no es bien recibido. Así una decide alejarse de estas personas, cuyo único fin es hablar de más, mientras tú las echas de menos.

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Todo de mí.

Si tú eres tú y yo soy yo; los dos somos nosotros.

Yo por tu amor, tú por mi dolor.

Y ahora que la distancia nos separa,

hay mucho amor y kilómetros de dolor.

En el teléfono espero tu llamada, desesperada.

Llega la noche y no escucho nada.

Mis lágrimas se derraman, me dirijo a la cama.

Las noches se alargan sin tus palabras.

Yo de ti ya no sé nada.

CORAZÓN ROJO.

Tendida en la cama te hallabas, discreta entre las almidonadas sábanas.

Sonrisa reluciente, sensación ardiente.

Destellos de tus ojos penetran el órgano rojo, corazón valiente.

Pintado de dulzura tu cabello, brilla reluciente en mi deseo.

Y lejos de esta historia recuerdo en mi memoria mis ganas de besarte, enamorarte entre aquellas sábanas que ahora son mi estandarte.

Tu orgullo y mi dignidad

Siempre te recuerda mi recuerdo, ni el peor momento borrará aquel encuentro, nuestro recuerdo.

Mi lamento se lamenta de mis penas, tus penas, nuestra condena.

Se lleva el fin nuestro principio, al final queda el moral suplicio, sin indicios de tus principios.

Eres y serás lo que siempre has sido, realmente nunca te he conocido.

Presiente el alma el sentimiento, siente que amas a cada momento.

Finaliza tu historia y la mía con tu apatía expectante, lo que nunca fue nuestro pues siempre fue tuyo y de tu orgullo.

 

 

Música como ideología

Por qué no dedicarle una de mis entradas a esa persona que me llena cuando estoy vacía, que me saca una sonrisa en mis peores días. Sus famosas letras alimentan mi imaginación, me llenan de satisfacción. A día de hoy, desgraciadamente no he tenido la oportunidad de conocerla, no obstante afirmo y confirmo que hablo de ella como si fuese mi alma gemela.

Una contralto que con su modulación me penetra la razón sin mayor explicación que la de su sencillez y honradez, transferidas al mismo tiempo que las ondas de su mejor silencio entonado traspasan tus sentidos más precisos. En última instancia, recordar a todos aquellos que determinen sus gustos musicales por el físico de los cantantes una frase que se ajusta a esa tradición tan desagradable como retrógrada. Este proverbio fue pronunciado por Pascal Quiqnard y reza así: “El oído es el único sentido donde el ojo no ve. “

Adele Laurie Blue Adkins.

EL POTABLE ROJO PLAUSIBLE

A mi río llega un agua roja, potable y amarga. Que de ella bebo porque los que la probaron dicen que es saludable, agradable y graciosa.

De mi experiencia saco como principal conclusión, que el bien ajeno jamás fue tan vociferado, ni hubo peor soñada pesadilla que la que tuve en vida. A un lado dejé a mi familia, traté mal a la que hoy tengo por hermana, mi mejor amiga. Ni acordarme quiero de tal ínfima aventura, con la que viene a estas alturas mi angustia y tras esta, la reminescencia de mi errante juventud.